Una caja registradora vieja encontrada en la basura y la subsiguiente puesta en valor de todas sus piezas constituyen el núcleo de un proyecto que lleva por título el nombre de la marca de esa misma caja: Sharp. El resultado material son 260 piezas recuperadas, entre las que hay componentes electrónicos, tornillos, resortes, motores y muchas otras cosas. Detrás de ese resultado material, existe una acción tan importante como el objeto mismo: la de separar y nombrar cada una de las partes, como si fuese un acto performativo. 

 

Proyecto: Fede Gloriani
Textos: Clarisa Appendino, Valentina Montero Peña y Fede Gloriani. 
Fotos: Sofía Desuque 
Registro audiovisual: Hernán Roperto y Federico García 
Revisión y traducción: Julia Enriquez 
Acompañamiento con el diseño: Joakina Parma 
Impresión: David Santarelli 

Podés consultar el libro en la biblioteca de muito en chacarita 
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